Lombrices de vinilo

A partir de la creación de este se­ñuelo se produjo la revolución en el mundo de la pesca. Los lugares en los que se encontraban las mejores y, sobre todo, la mayoría de las pie­zas eran inaccesibles para otro tipo de señuelos con los anzuelos descubiertos. El pescador no se atrevía a lanzar o, si lo hacía, se arriesgaba a perder el artificial, cosa que en muchas ocasiones ocu­rría. Unos artificiales que, con los precios de la época, resultaban re­almente caros… aunque hoy en día, nos siguen pareciendo caros…

El verdadero éxito de la lombriz radica en que se puede poner, sin riesgo de enganches -montaje Texas- en esos lugares tan queren­ciosos, en medio de cualquier obs­táculo.

Bass pescado con una lombriz Finesse Worm de 6 pulgadas color Watermelon
Bass pescado con una lombriz Finesse Worm de 6 pulgadas color Watermelon

Black bass pescado con una lombriz Finesse Worm de 6 pulgadas color Watermelon

Por otro lado sustituyó a la lombriz natural con ciertas ventajas. No dependías de si encontrabas en el campo o no. Siempre estaban disponibles. Y por supuesto mucho más resistentes, que aguantan varios lances, inclusos capturas. Y a los basses, parece que le da igual, que sea natural o de vinilo.

Hoy, la lombriz es considerada por los profesionales de la pesca del black bass el cebo más polivalente y efectivo. Siempre hay un tipo de lombriz adecuado a cualquier situa­ción de pesca, por complicada que sea. Fue Woo Daves, con una lom­briz Finesse Worm de la firma ame­ricana Zoom, con una medida de 4-3/4 pulgadas (12 centímetros aproximadamente), en color water-melon seed, quien consiguió alzarse con el título de la edición del Bass Master Classic del año 2000, prin­cipal competición de la pesca del black bass a nivel mundial.  Los títu­los que se han conseguido con la lombriz de vinilo no sólo se reducen a esa edición, sino que cuenta con varios Classics en su haber.

El funcionamiento de la lombriz de vinilo, independientemente del modelo, es muy sencillo. Una vez lanzada, desciende hacia las profundidades donde, con el más leve contoneo de la puntera de la caña, realiza movimientos suaves y exci­tantes que cualquier black bass no dudará en atacar. La diferencia ra­dica en que, si el montaje tiene plomo, bajará más rápidamente de lo que lo hace respecto a otros en los que no se emplea este peso adi­ciona.

El plomar una lombriz, nos permite llevar nuestro señuelo a capas de agua más profundas, y permite pescar más rápido que sin plomo, que al recoger continuamente tiene a subir hacia la superficie.

Apunta…

Para la lombriz hay ciertos co­lores comodín. Colores como el cangrejo, calabaza o melón [craw, pumpkin o watermelon, respectivamente) no deben fal­tar en ninguna caja de pesca.
 

 

Los tamaños de los diferentes tipos de lombriz van desde las 3 pulga­das, en las más pequeñas emplea­das para la pesca finesse, o las «megalombrices» -también llamadas «culebras»- de 12 pulgadas (apro­ximadamente 30 centímetros), que se emplean cuando el black bass está muy activo o son piezas de un tamaño considerable, a partir del kilo o kilo y medio.

Con el paso de los años, la va­riedad de modelos ha ido aumen­tando. Algunos se han dejado de fa­bricar, no porque no pesquen, sino porque ya no lo hacen de igual ma­nera. Ya no son tan efectivos. Así, es­tas lombrices caen en el olvido (por unos años) y dejan paso a las nue­vas que, con diferentes formas, las sustituyen en las cajas de los aficio­nados, cada vez más exigentes. Sólo las más efectivas aguantan a lo largo de los años.

Para clasificar las lombrices vamos a atender principalmente a la forma de la cola, o a la carencia de ésta. Con lo que ya se tiene una primera clasificación clara: la posesión o no de este apéndice. Por regla general, las que tienen cola se emplean para lugares en los que el pez las detecta con la línea lateral, en vez de con la vista; o también con la vista, pero en segundo plano, porque el medio se lo impide: aguas turbias o tomadas, grandes profundidades… Situaciones en las que es necesario que el señuelo desplace mayor cantidad de agua para su localización. Por el contrario, las lombrices sin cola se emplean para pescar en aguas superficiales y, como principal exponente, lugares con una presión de pesca superior a donde se emplean las que tienen cola. El pez las detecta con la vista principalmente, y por este motivo sue­len tener formas mucho más naturales, aunque, en algunos modelos, es la parte final de la lombriz la que, al des­cender, vibra y atrae a los peces. Una vez hecha esta clasificación general, dentro de cada variedad, existen diferentes modelos para muy diversos empleos y situaciones de pesca.

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